Las contracturas musculares - Nacho Varela
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Las contracturas musculares

LAS CONTRACTURAS MUSCULARES: ETERNO DEBATE

 

La noción común de las «contracturas musculares» ha sido un tema de debate constante y, en los últimos años, ha sido objeto de análisis científico exhaustivo. Contrariamente a la creencia popular, los últimos hallazgos científicos sugieren que no existen las «contracturas musculares» en el sentido tradicional que se ha concebido. En lugar de eso, lo que comúnmente se percibe como una contractura muscular es, en realidad, una sensación de rigidez y tensión en el músculo, que se ha atribuido a una variedad de causas.

Investigaciones recientes, han revelado que la idea de una «contractura» como una contracción persistente y sostenida del músculo, en realidad, no se sostiene. Los estudios de imágenes, como la resonancia magnética, han demostrado que no hay evidencia concreta de que exista una contracción sostenida involuntaria en los músculos.  El tejido muscular no tiene la capacidad de formar «nudos» o «bolas» (Quintner, J. L. et al 2015).  En lugar de eso, se ha observado que estas sensaciones de rigidez y tensión pueden ser atribuidas a procesos neuromusculares más complejos. Existen estudios que nos indican que, pese a no existir cambios de rigidez o tensión en el tejido muscular, sí se percibe de esta manera. (Stanton et al  2017).

 

 

 

 

ENTONCES ¿POR QUÉ DUELE?

 

El dolor muscular, comúnmente asociado con las llamadas «contracturas», puede tener múltiples orígenes, como la fatiga muscular, la inflamación, la restricción del flujo sanguíneo, la acumulación de metabolitos, entre otros factores. La clave para aliviar este dolor radica en la neuromodulación, un proceso en el cual los masajes y la presión adecuada ejercida sobre el músculo desencadenan respuestas neurofisiológicas.

Sa sabe que un daño real o potencial en el tejido puede conducir a la sensibilización de nociceptores. Esto ocurre por cambios en  el pH y por un aumento de sustancias alógenas en el tejido fruto de la inflamación, lo cual reduce el umbral de  excitación de nuestros los receptores. De esta forma, estímulos de menos intensidad,  pueden provocar la evocación del potencial de acción, lo que explica que el  tejido sea más sensible a la palpación.

 

POR QUÉ FUNCIÓNAN LAS TÉCNICAS MANUALES

 

La aplicación de técnicas de masaje y presión sobre áreas específicas del músculo ayuda a estimular los receptores sensoriales en la piel y el tejido muscular, desencadenando respuestas neurofisiológicas que afectan al sistema nervioso central. Esto lleva a la liberación de neurotransmisores y moduladores del dolor, como las endorfinas, serotonina y noradrenalina, que actúan para reducir la percepción del dolor y promover la relajación muscular.

Además, el masaje y la presión sobre los músculos también ayudan a mejorar el flujo sanguíneo local, lo que favorece la eliminación de metabolitos acumulados y mejora la oxigenación de los tejidos, reduciendo así la sensación de tensión muscular.

La osteopatía se sirve de otras técnicas como el conocido «thrust» que tiene como finalidad normalizar el tono muscular, provocando un reflejo aferente para inhibir la hipertonía muscular y la hiperactividad gamma de los músculos monoarticulares y restaurar el rango articular fisiológico.

También es importante estudiar el movimiento articular para localizar el incorrecto funcionamiento de algún músculo implicado en dicho movimiento que pueda estar ocasionando un desequilibrio en dicha articulación. Tras esto habrá que realizar una tabla con ejercicios específicos para conseguir revertirlo mediante una reeducación muscular.

 

 

 

CONCLUSIÓN

 

En resumen, la percepción tradicional de las «contracturas musculares» ha evolucionado con la evidencia científica actual, mostrando que estas no son contracciones musculares sostenidas como se pensaba. El alivio del dolor muscular mediante masajes, técnicas osteopáticas y reeducación muscular, se fundamenta en la neuromodulación, donde se desencadenan respuestas neurofisiológicas que afectan positivamente la percepción del dolor y la relajación muscular. Este enfoque terapéutico, respaldado por la ciencia, continúa siendo una herramienta eficaz para mejorar la salud muscular y el bienestar general de las personas.